El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices,
mentía cautelosa mente se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho
le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo ante sus amigos.
Por otra parte, el Otro Yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía
ser tan vulgar como era su deseo.
Publicado
por: Carolina Iveth Barrón García
No hay comentarios:
Publicar un comentario